Introducción

Preguntas sin respuesta


¿Quién o qué creó todo el mundo que percibimos? ¿Por qué estamos aquí? Hay muchas preguntas sin respuesta, muchas, y estas páginas poco pueden añadir a todas las teorías y religiones que tiene la Humanidad. Todas se distinguen por dar una explicación que condiciona nuestra relación con el resto de personas, nuestras creencias nos obligan a mantener un código ético y moral para vivir satisfechos de nuestras propias acciones.

Precisamente porque son teorías, o creencias, el ser humano ha de tener fe en ellas, voluntad para vivir de acuerdo a lo que considera correcto. No existen pruebas que haga una teoría mejor que otra, ni mucho menos pruebas de la existencia de algún dios, sólo queda la fe.

Lo que muchos tenemos claro es que existen fuerzas más allá de nuestra comprensión, mecanismos que gobiernan el devenir del tiempo y que están más allá del alcance humano.


En In Nomine los jugadores interpretan a seres que una vez fueron humanos. Desde un tiempo que les es imposible de determinar sirven como agentes de entidades de gran poder, que intentan imponer sus propios valores en el mundo. Esas entidades, cada una con su agenda particular, les encargan diversos cometidos, les recompensan o castigan, y la existencia sobrenatural de los personajes depende completamente de ellas.

Siempre han existido dos "bandos" en los que estos seres sobrenaturales se han alineado. Unos han intentado desde tiempos inmemoriables evitar que la naturaleza del ser humano le haga destruirse a sí mismo y todo lo que le rodea, mientras que los otros enaltecen la crueldad y violencia de los seres humanos, llevándolos hacia su fin.

Hay quien cree que estos seres son Arcángeles o Príncipes Demonio, y que los agentes que les sirven, como los personajes, son ángeles y demonios. Esto es lo más habitual en los agentes del mundo occidental, pero las explicaciones cambian de un agente a otro, y mucho más al desplazarse por la Tierra.

En cualquier caso, esas entidades nunca dan explicaciones, y aunque suelen hablar de una voluntad superior a ellas, es imposible saber de qué se trata, o si es sólo una manera de hablar para controlar a sus agentes.


Mi nombre es Merira, y hoy regreso al mundo como envíada de Khaled, el Inmortal, Guardián de la Fe. No sé hace cuánto tiempo pisé esta tierra por última vez, pero quiero seguir en ella todo el tiempo que sea posible, recordando cada momento, aprovechando esta nueva oportunidad.

Tengo una tarea que cumplir, hacer que el ser humano siga creyendo.


El Bien y el Mal, la Luz y la Oscuridad, Ángeles y Demonios, todos son sinónimos para referirse a los dos grupos que llevan su lucha secreta a las calles de cada ciudad, a los árboles de cada bosque. Luchan sin mostrar su verdadero rostro, sin ofrecer a los seres humanos pruebas de su existencia, probándose unos a otros cuál es la verdadera naturaleza humana.

Es importante para todos que se mantenga la fe, la creencia humana en algo superior sin tener pruebas de ello. Es importante porque si no el juego se acabaría, no habría nada por lo que seguir luchando, por lo que seguir jugando. Esos seres todopoderosos que envían a sus agentes al mundo lo saben, y se aseguran de que se sigue manteniendo el secreto.

Deberes y responsabilidades

La existencia de los personajes es independiente de la entidad a la que sirvan, ya sea ésta el Guardian de la Fe como el Señor de la Enfermedad. Sin embargo, dado el increíble poder de estos seres superiores, contravenir sus órdenes o fallarles suele suponer la vuelta a la Nada.

Cada vez que se crea un agente en la Tierra, éste conserva recuerdos de lo que supone ser humano, pero poco más. Su cuerpo resiste mejor el daño que el de una persona normal, y la entidad a la que sirve le ha otorgado algunos poderes especiales, para que pueda cumplir su tarea. Sin embargo, podrá enfermar, romperse el brazo en una caída o morir en un accidente o por herida de bala.

Un agente del Bien intentará siempre salvar a la Humanidad de ella misma. Obedeciendo a la entidad a la que sirve, ayudando a los seres humanos a vivir en paz y eliminando a todos los servidores de la Oscuridad que encuentre en su camino.

De forma equivalente, un agente del Mal intentará siempre ayudar a la Humanidad a destruirse. Obedeciendo a la entidad a la que sirve, destruyendo los impedimentos morales de los seres humanos y eliminando a todos los servidores de la Luz que encuentre en su camino.


Nuestra tarea es difícil, y el peligro de volver a la Nada se suele cernir sobre nosotros, así que intentamos no caminar solos. Hay algunos humanos que saben lo que somos, y otros de los nuestros que se ocupan de organizarnos, de dar cobertura, información, y otras misiones que a su vez les encomiendan sus superiores.

Mi maestro Khaled me ha concedido humanos que sirven bajo mis órdenes, y me ha dado la capacidad de crear terror en el corazón humano. No parecen grandes armas si las comparamos con algunos poderes de la Oscuridad, pero deberían ser suficientes para completar mi misión hoy.


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